En realidad, bajar de peso es la consecuencia de un cambio de actitud, una actualización vital y una adopción de hábitos alimentarios más racionales y correctos. No es tanto una cuestión de hacer o no hacer dietas, sino de aprender a comer con inteligencia.

La fuerza de voluntad exige constancia, determinación y esfuerzo. Pero solo cuando estás plenamente motivado, preparado y afectivamente vinculado a una decisión, logras mantenerla sin desfallecer. Por eso, el coaching nutricional se está mostrando tan eficaz para perder peso y mantenerte en forma.

Qué es el coaching nutricional

Cualquier mejora personal implica asumir la responsabilidad del cambio, exige confianza en uno mismo y determinación, por lo que, en esencia, se trata de una nueva filosofía de vida. El coach nutricional, por ello, aporta una perspectiva integral y aporta los recursos, la supervisión y el plus de motivación adicional necesarios que permiten replantear la relación con los demás, con la comida y, sobre todo, con uno mismo.

El coaching nutricional te ayuda a identificar y superar tus principales obstáculos por medio de cambios de actitud. Es decir, para mantener o reducir tu peso no se fija únicamente en ponerte a dieta ni en diseñar un nuevo plan nutricional. Estas tareas son solo una parte, pero ni siquiera la más importante.

Estos especialistas trabajan aspectos psicológicos, sociales y ambientales, precisamente aquellos que te impiden alcanzar tus objetivos.

Mensajes y bloqueos negativos

Solo si eres soberano del cambio, si estás plenamente implicado en esa renovación personal que incluye el reordenamiento de tu alimentación, estarás en condiciones de bajar de peso y mejorar tu estado físico.

En el coaching nutricional, tú eres el centro, el motor y el catalizador de todo. Dejas de ser, por tanto, un títere de las dietas, un receptor de pautas y consejos del nutricionista de turno, y pasas a convertirte en el protagonista, el artífice y el creador de tu propia evolución.

Si de repente surge en ti la idea «no tengo voluntad» y no trabajas correctamente para superarla o rechazarla, antes o después acabarás perdiendo la batalla. Por eso, si confías en un coach este trabajará en estos frentes:

· Empoderarte. Lo hará partiendo de los triunfos que has obtenido en el pasado, con el fin de conseguir que tomes las mejores decisiones según tus valores, asumiendo al 100 % la decisión de cuidarte.

· Darte el protagonismo que precisas. Todo está en tus manos, tú eres el mayor especialista en tu vida.

· Tratarte en igualdad. Sois dos adultos con un objetivo compartido, así que debe haber una relación de confianza entre iguales.

· Colaborar contigo. Ambos compartís idéntica tarea, por lo que trabajaréis en equipo.

· Concederte autonomía. Nadie va a imponerte nada, sino a escuchar qué es lo que quieres y a ayudarte a comprender cómo lograrlo. Tú decides qué hacer, cómo hacerlo y hasta dónde has de llegar.

· Orientarte a la eficacia. Chequear qué estás haciendo bien y en qué estás fallando es imprescindible. Uno mismo no suele darse cuenta a tiempo, por eso este asesoramiento es tan valioso.

· Fomentar tu autocontrol. Si no sabes dominarte, siempre serás esclavo de las circunstancias. Conquistar una auténtica soberanía personal es decisivo para conseguir tus metas, por exigentes o complicadas que parezcan.

· Crear un clima positivo. El optimismo impulsa hacia el avance, la negatividad abre neveras, apetitos y fracasos. Tu coach siempre debe reforzar lo bueno que estás haciendo.

Quién necesita un coach nutricional

Este enfoque se dirige a cualquier tipo de pacientes, sin importar la edad, el género, el estatus o el estilo de vida que practican. Ha demostrado su eficacia, por ejemplo, cuando la ansiedad es el origen de la sobrealimentación, así como con niños o adolescentes obesos o personas que han recibido una recomendación médica para perder peso y no son capaces de lograrlo por sí solos.

Pautas comunes en el coaching nutricional

Existen 4 consejos básicos que toda persona interesada en bajar peso debería considerar:

1. Incrementar la actividad física. Cada cual a su ritmo y en las circunstancias idóneas. Se puede hacer deporte, claro que sí, pero también caminar, subir escaleras, bailar o ir de tiendas dos o tres horas diarias son muy eficaces.

2. Hacer 5 comidas diarias, lo que reduce el hambre con el que se llega a las comidas más importantes y activa un poco más tu metabolismo.

3. Cenar, siempre ligero. Un poco menos —o mucho— de lo que lo haces actualmente.

4. Masticar despacio y bien, para mejorar la digestión y comer menos. ¿Sabías que a los 20 minutos de empezar a comer nos sentimos saciados? Si masticamos más, ingerimos menos. Es pura matemática.

Definitivamente, bajar de peso no es tan complicado sin cuentas con el método, el colaborador y, sobre todo, la actitud correcta. Un coach nutricional suele ser fundamental para lograrlo, pero no olvides que el principal protagonista de todo vas a serlo tú. ¡Por eso es tan eficaz!

imagen

Escribe un comentario